martes, 27 de octubre de 2015
Cuando sientes que fallas
Ella estaba de pie mirando al frente. No miraba hacia abajo, no tenía miedo. Porque cuando sientes que has fallado has superado cualquier miedo. La impotencia le impedía llorar. Ya lo hizo y de nada sirvió. La rabia fue tornándose en amargura. El vacío fue llenándose más y más.
Primero fueron los amigos. Ya no podía salir y gastar, y aunque al principio se comprende, la realidad es que acaban dejando de llamar. Y al final se olvidan de que una vez estuviste ahí.
Además, aunque no gaste, ya no tiene humor. Ha perdido esa sonrisa que le caracterizaba y la pena, el sufrimiento y la tristeza han acabado con todo lo que un día fue. Qué días aquellos en los que ella tiraba del carro: de la familia, de la pareja, de los amigos.
Hoy no hay quien tire.
Ella no lo permite, y muchos de quienes la quieren no imaginan siquiera lo que está pasando. Está sola en esto. Por voluntad propia, pero sola.
No puede con la culpa de temer decepcionar a su familia. Esos padres que lo dieron todo para que ella pudiese tener la educación que ellos nunca tuvieron. Esos padres que pasaron muchas noches sin dormir para hacer horas extras mientras ella se permitió el lujo de estudiar dos carreras universitarias.
Y ahora se pregunta para qué.
Hoy no puede demostrar lo mucho que vale. La riqueza que lleva dentro. Las ganas, la experiencia, la fuerza. Le han arrebatado esa oportunidad y la desesperación le impide avanzar.
O le hace avanzar. Por se que asoma un poco más.
La culpa además por él, a quien arrancó de los suyos para llevarle a una tierra yerma que diez años después no le ha dado ninguna alegría. Ahora se siente egoísta y no puede mirarle a los ojos como antes sin soltar una lágrima.
No le teme al vacío.
Discrepa de quienes creen que acabar con todo es de cobardes. Hay que ser muy valiente para apretar el gatillo. Para dar el último paso sobre la barandilla. Cuando no hay marcha atrás.
Piensa en todo esto mientras cae, y cae, y cae...
Y no lamenta no haber gritado a los cuatro vientos su situación. Porque cree haber evitado un mal mayor. Aunque no sea cierto.
Y ahora, cuando todo está a punto de acabar, abre los ojos. Y siente que el mañana es suyo, aunque ya nunca llegue.....
lunes, 26 de octubre de 2015
Nueva situación, nuevas ilusiones
Llevo 16 años trabajando y por primera vez estoy en paro. Una situación nueva para mí y que, sinceramente no esperaba. Dejé de trabajar en junio, por lo que el primer mes intenté tomármelo como esas vacaciones largas de un mes que nunca he tenido. Pero pasa el tiempo y sigo estando disponible (que no parada, como bien me han hecho entender), en situación de desempleo.
En un país con cuatro millones de parados mi situación no es ninguna novedad, pero desde mi experiencia como comunicadora y periodista, intentaré que por lo que yo estoy pasando sirva de ayuda a otras personas. Llevo cuatro meses buscando empleo y he visto cientos y cientos de ofertas, muchas de las cuales tengo que desechar porque aunque busques por determinado sector te acaban llegando empleos que no tienen nada que ver. Y he pensado que quizás a alguien le puede servir esta ardua búsqueda que realizo, así que ofreceré a través de este blog información puntual de las ofertas, y si alguien encuentra trabajo gracias a ello, ¡genial!
Después de doce años trabajando como periodista en Almería (aunque soy de Madrid) e ir pasando de un medio a otro, muchas veces compaginando varios trabajos como freelance, intento convencerme de que estoy ante una nueva oportunidad de dignificarme como profesional y encontrar ese ansiado puesto 'fijo'. Seguramente será mi primer gran error en esta nueva etapa, pero ya iré dándome cuenta.

De momento lo primero que he hecho ha sido apuntarme a todo lo que se mueve. Tengo perfil en linkedin, Infojobs y no sé cuantas plataformas de búsqueda de empleo más. Creo que porque hay que estar... porque de momento no me ha servido de mucho... aunque como todo en esto de la red de redes... si no estás en Internet no existes.
Lo que quiero decir con todo esto es que ahora todo el campo es orégano, tengo ante mi una multitud de posibilidades. Y tiempo, sobre todo tiempo. Maldito tiempo, al que dedicaré un post.
Podré formarme en aquello que me gusta y puede ayudarme a incrementar mis destrezas como periodista, puedo empezar de cero en algún otro sector que me guste y suponga una nueva oportunidad... lo que sea menos quedarme en casa encerrada y llorando. Que eso ya lo hice los dos primeros meses. Y no sirvió de nada.
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