Mostrando entradas con la etiqueta paro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paro. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de noviembre de 2015

Los 10 mejores consejos para que no desesperes cuando estás en paro

Seguro que estás harto/harta de oír consejos desde que te has quedado en paro, pero he creído necesario hacer este post en mi blog para ayudar en la búsqueda de empleo porque en estos meses estoy cogiendo experiencia en esto del desempleo y me he desesperado muchas veces.

Estar parado 'y no morir en el intento' es posible, aunque es verdad que es difícil superar esos días en los que lo ves todo negro. Pero todo pasa, y tu futuro trabajo tiene que estar ahí, por lo que no deberías tirar la toalla. Aquí van estos consejos, he recopilado diez, para que no desesperes mientras estás en el paro:

1.     Como bien me aconsejó una compañera de un curso que realicé en Madrid sobre 'Comunicación en las ONG', Diana Campos , tienes que quitarte la cabeza de que estás en PARO. No, ESTÁS DISPONIBLE. Así que aprovecha para postularte para ese trabajo que desde siempre te ha atraído pero como estabas ocupado no podías, ¡Es tu momento!
2.     Y eso va unido al segundo consejo: fórmate, prepárate. Si no tienes empleo tienes algo muy valioso: tiempo, un tiempo que puedes invertir en hacer ese curso que siempre te habría gustado hacer, reciclarte en tus conocimientos, y, por qué no, estudiar alguna cosa completamente distinta a lo que has venido haciendo hasta ahora. Puede abrirte puertas a las que no habrías imaginado llamar.



3.     Controla lo que sientes. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero el hecho de que estés deprimido o de mal humor repercute negativamente en la búsqueda de empleo, por no hablar de tu ánimo y tu interacción con los que te rodean. Una de las primeras cosas que debes hacer es quitarte de la cabeza que esta situación es culpa tuya (a menos que la hayas cagado pero bien en tu anterior trabajo, en este caso el análisis debe ir por otro lado) y analízate, dedícate un ratito, piensa que cuando accedes a una oferta de trabajo siempre piden gente positiva y muy activa, y seguramente antes de esta situación tú lo eras.
4.     Sé selectivo. Una de las cosas que pensamos hacer nada más quedarnos en paro es registrarnos como locos en portales de ofertas de trabajo. Datos por aquí y por allá, sobre todo cuando han pasado ya tres meses y no encuentras trabajo. Pero hay que ser selectivo. Ten un objetivo. Es verdad que hay que pagar facturas, pero piensa en qué trabajo te haría feliz e inténtalo.
5.     Haz ejercicio. Volvemos a que quizá la ventaja de estar desempleado es que tienes tiempo. Y como no puedes pasarte todo el día en Internet enviando curriculum, hacer ejercicio es un buen aliado para eliminar tensiones. No hace falta ir al gimnasio. Tienes parques y calles para andar, correr, trotar, seguro que algún amigo que viva en una urba con pista de tenis o pádel y amigos o conocidos con los que echar un partidillo de fútbol o baloncesto. Tu espalda, tu culo y todo lo que tienes resentido al estar sentado te lo agradecerá. También tu cerebro y tu corazón.



6.     No renuncies a tu vida social. Cuando llevas un tiempo en paro y sin ingresos la cosa se complica y renuncias a salir. Al principio los amigos o conocidos te animan y poco a poco al dejar tú de llamar y rechazarles ellos empiezan a hacer planes sin ti. No dejes que esto pase. No siempre hay que gastar cuando sales. Y si gastas una vez a la semana, o al mes, míralo como una inversión. Seguro que te cuesta menos una copa con tus colegas que una sesión con el psiquiatra porque encerrado en casa te subes por las paredes. Hoy en día hay planes ofertas para ocio y puede salirte más baratito ir al cine, a cenar, teatro, etcétera.
7.     Planifícate. Uno de los mayores errores que creo se pueden cometer mientras estás en paro es querer dedicarte las 24 horas a buscar trabajo. Es un error que acaba convirtiéndose en una obsesión. Créeme, sé de lo que hablo, cada pitido en el móvil crees que es una respuesta a una oferta a la que has aplicado, y no. Te aconsejo que planifiques tu día a día. Claro que hay que dedicarle un rato, incluso horas, a actualizar tus perfiles, enviar curriculum y demás, pero hay más vida y hay que aprovecharla. Dedicar tiempo a tu familia y amigos, a limpiar y ordenar la casa, hacer cursos, ver tus series favoritas, salir a la calle, retomar contacto con viejos amigos y amigas, realizar eso que venías postponiendo como ordenar viejas fotos, revisar tu armario.... 
8.     Retoma tus aficiones. Seguro que te encanta leer, hacer modelismo, las manualidades, coser, escribir poesía, los animales, el deporte, jugar a las cartas.... Y por culpa del trabajo lo dejaste de lado. Vuelve a aquello que te hizo feliz, recuerda: tienes tiempo y hay que ocuparlo bien.

9.     Acciones de voluntariado: Al final todo se reduce a la ventaja que tiene estar desempleado: el tiempo. Dedicar una parte a cuestiones sociales es una de mis recomendaciones, ya que cuando ayudas a los demás lo que recibes es siempre mucho más de lo que das. Una sonrisa de un niño o una persona mayor bien vale una hora de tu tiempo. En tu pueblo, en tu ciudad seguro que hay asociaciones  u ONG a las que le vendría bien un voluntario o voluntaria más. ¡Anímate!



10. Vive. Así de simple y así de complejo. Porque estar desempleado nos crea una incertidumbre que nos come por dentro y nos impide vivir. No dejes que el paro te reconcoma. Analiza lo que sientes y supéralo, que la búsqueda de trabajo no te impida disfrutar de esta vida, solo tenemos una y podemos hacer que sea maravillosa. Todos tenemos al menos una razón para tirar hacia adelante. 

¿Qué otros consejos darías tú? ¡Entre todos podemos ayudarnos!

Espero que os sirva, y para terminar os dejo un poquito de humor, la cosa está jodida, pero con música parece que lo malo pasa mejor....


martes, 27 de octubre de 2015

Cuando sientes que fallas



Ella estaba de pie mirando al frente. No miraba hacia abajo, no tenía miedo. Porque cuando sientes que has fallado has superado cualquier miedo. La impotencia le impedía llorar. Ya lo hizo y de nada sirvió. La rabia fue tornándose en amargura. El vacío fue llenándose más y más.

Primero fueron los amigos. Ya no podía salir y gastar, y aunque al principio se comprende, la realidad es que acaban dejando de llamar. Y al final se olvidan de que una vez estuviste ahí.
Además, aunque no gaste, ya no tiene humor. Ha perdido esa sonrisa que le caracterizaba y la pena, el sufrimiento y la tristeza han acabado con todo lo que un día fue. Qué días aquellos en los que ella tiraba del carro: de la familia, de la pareja, de los amigos.

Hoy no hay quien tire.

Ella no lo permite, y muchos de quienes la quieren no imaginan siquiera lo que está pasando. Está sola en esto. Por voluntad propia, pero sola.

No puede con la culpa de temer decepcionar a su familia. Esos padres que lo dieron todo para que ella pudiese tener la educación que ellos nunca tuvieron. Esos padres que pasaron muchas noches sin dormir para hacer horas extras mientras ella se permitió el lujo de estudiar dos carreras universitarias.

Y ahora se pregunta para qué. 

Hoy no puede demostrar lo mucho que vale. La riqueza que lleva dentro. Las ganas, la experiencia, la fuerza. Le han arrebatado esa oportunidad y la desesperación le impide avanzar.

O le hace avanzar. Por se que asoma un poco más.

La culpa además por él, a quien arrancó de los suyos para llevarle a una tierra yerma que diez años después no le ha dado ninguna alegría. Ahora se siente egoísta y no puede mirarle a los ojos como antes sin soltar una lágrima.

No le teme al vacío.

Discrepa de quienes creen que acabar con todo es de cobardes. Hay que ser muy valiente para apretar el gatillo. Para dar el último paso sobre la barandilla. Cuando no hay marcha atrás.
Piensa en todo esto mientras cae, y cae, y cae...
Y no lamenta no haber gritado a los cuatro vientos su situación. Porque cree haber evitado un mal mayor. Aunque no sea cierto.

Y ahora, cuando todo está a punto de acabar, abre los ojos. Y siente que el mañana es suyo, aunque ya nunca llegue.....


lunes, 26 de octubre de 2015

Nueva situación, nuevas ilusiones

Llevo 16 años trabajando y por primera vez estoy en paro. Una situación nueva para mí y que, sinceramente no esperaba. Dejé de trabajar en junio, por lo que el primer mes intenté tomármelo como esas vacaciones largas de un mes que nunca he tenido. Pero pasa el tiempo y sigo estando disponible (que no parada, como bien me han hecho entender), en situación de desempleo.
En un país con cuatro millones de parados mi situación no es ninguna novedad, pero desde mi experiencia como comunicadora y periodista, intentaré que por lo que yo estoy pasando sirva de ayuda a otras personas. Llevo cuatro meses buscando empleo y he visto cientos y cientos de ofertas, muchas de las cuales tengo que desechar porque aunque busques por determinado sector te acaban llegando empleos que no tienen nada que ver. Y he pensado que quizás a alguien le puede servir esta ardua búsqueda que realizo, así que ofreceré a través de este blog información puntual de las ofertas, y si alguien encuentra trabajo gracias a ello, ¡genial!
Después de doce años trabajando como periodista en Almería (aunque soy de Madrid) e ir pasando de un medio a otro, muchas veces compaginando varios trabajos como freelance, intento convencerme de que estoy ante una nueva oportunidad de dignificarme como profesional y encontrar ese ansiado puesto 'fijo'. Seguramente será mi primer gran error en esta nueva etapa, pero ya iré dándome cuenta.
De momento lo primero que he hecho ha sido apuntarme a todo lo que se mueve. Tengo perfil en linkedin, Infojobs y no sé cuantas plataformas de búsqueda de empleo más. Creo que porque hay que estar... porque de momento no me ha servido de mucho... aunque como todo en esto de la red de redes... si no estás en Internet no existes.
Lo que quiero decir con todo esto es que ahora todo el campo es orégano, tengo ante mi una multitud de posibilidades. Y tiempo, sobre todo tiempo. Maldito tiempo, al que dedicaré un post.
Podré formarme en aquello que me gusta y puede ayudarme a incrementar mis destrezas como periodista, puedo empezar de cero en algún otro sector que me guste y suponga una nueva oportunidad... lo que sea menos quedarme en casa encerrada y llorando. Que eso ya lo hice los dos primeros meses. Y no sirvió de nada.